Mi pareja no quiere ir a terapia
Querer ir a terapia de pareja y que el otro diga que no es muy común. Hay formas de proponerlo mejor, y también puedes empezar tú.
Última actualización: · Lectura de 6 minutos
Escrita por el equipo de Terapia Biester. Revisión clínica: equipo clínico de Terapia Biester.
Si hay riesgo para la vida de alguien, no esperes: llama al 911. Qué hacer en una urgencia
- Para quién
- Personas que quieren ir a terapia de pareja y cuya pareja no quiere.
- La idea central
- Proponerlo sin culpas ni ultimátums, y no esperar a que el otro decida para cuidarte.
- Puedes empezar
- Con sesiones individuales o una primera orientación.
- Si hay violencia
- Tu seguridad va primero; la terapia de pareja no es lo indicado.
Por qué alguien no quiere ir
- Teme que la sesión se convierta en un juicio en su contra.
- Piensa que ir a terapia significa que la relación está terminando.
- Le cuesta hablar de emociones o de su vida privada con alguien desconocido.
- Cree que pueden resolverlo solos, o tuvo una mala experiencia antes.
- Le preocupa el costo o el tiempo.
Escuchar su motivo, sin discutirlo, suele abrir más la conversación que insistir.
Cómo proponerlo
- Elige un momento tranquilo
- No en medio de una discusión ni como respuesta a un reproche.
- Habla de «nosotros»
- «Quiero que estemos mejor y no sé cómo hacerlo solos», en lugar de «tú necesitas ayuda».
- Propón un objetivo concreto
- Aprender a discutir sin herirse, tomar una decisión importante, recuperar la confianza.
- Explica cómo es
- Quien acompaña no toma partido: cuida que los dos tengan el mismo espacio.
- Propón probar
- Una primera orientación sin costo o unas pocas sesiones, y después decidir juntos.
Qué evitar
- Usar la terapia como amenaza o ultimátum: «o vamos a terapia o me voy».
- Proponerla para que el terapeuta «le haga ver» a tu pareja que está mal.
- Insistir todos los días: la presión suele aumentar la resistencia.
Puedes empezar sin tu pareja
Ir tú a terapia no es rendirte ni traicionar a tu pareja. En sesiones individuales puedes entender qué te pasa en la relación, cómo respondes en los conflictos y qué quieres para ti. A veces ese cambio modifica la dinámica de la pareja.
Si más adelante tu pareja quiere sumarse, se acuerda con los dos cómo seguir, con el mismo profesional o con otro, para que ambos tengan el mismo lugar.
Si hay violencia, la prioridad es tu seguridad
Si tu pareja te golpea, te amenaza, te humilla, controla tu dinero o con quién hablas, o te obliga a tener relaciones sexuales, eso es violencia. En Terapia Biester no hacemos terapia de pareja mientras haya violencia, porque puede aumentar el riesgo para quien la vive. Lo indicado es atención individual y apoyo especializado.
Si la negativa se mantiene
No puedes obligar a nadie a ir a terapia. Lo que sí puedes es aclarar qué necesitas tú, qué estás dispuesto a sostener y qué no, y tomar tus decisiones con apoyo y sin prisa. Una conversación con un profesional puede ayudarte a ordenar esas preguntas.
Revisión y fuentes
Guía escrita por el equipo de Terapia Biester y revisada por su equipo clínico. Última actualización: . No sustituye una valoración profesional. Cómo elaboramos nuestros contenidos
Fuentes: Organización Mundial de la Salud, Violencia contra la mujer (nota descriptiva).
Cuidar la relación también puede empezar por ti.