Mi hijo adolescente no quiere ir al psicólogo
Es una de las situaciones más frecuentes para madres y padres. Aquí encontrarás por qué ocurre, cómo proponerlo de otra forma y qué puedes hacer mientras tanto.
Última actualización: · Lectura de 6 minutos
Escrita por el equipo de Terapia Biester. Revisión clínica: Claudia Fájer Cardona, psicóloga y psicoterapeuta, cédula profesional 5347346.
Si hay riesgo para la vida de alguien, no esperes: llama al 911. Qué hacer en una urgencia
- Para quién
- Madres, padres y tutores de adolescentes de 12 a 17 años.
- La idea central
- Que sea su espacio, no un castigo, y que tenga voz en la decisión.
- Si no quiere
- Puedes empezar tú con orientación para madres y padres.
- Si es urgente
- Autolesiones o ideas de quitarse la vida: no esperes, llama al 911.
Por qué muchos adolescentes se resisten
- Sienten que ir al psicólogo significa que «algo está mal» con ellos.
- Lo viven como un castigo o como una forma de que los padres los controlen.
- Temen que lo que cuenten llegue a casa o a la escuela.
- En esta etapa necesitan decidir por sí mismos, y que otro decida por ellos genera rechazo.
- Tuvieron una mala experiencia antes o no saben qué pasa en una sesión.
Entender el motivo ayuda a elegir cómo proponerlo.
Cómo proponerlo sin que sea un castigo
- Elige un buen momento
- No en medio de una pelea ni justo después de un problema en la escuela.
- Habla de lo que ves
- «Te noto muy cansado y triste desde hace semanas», en lugar de «tienes un problema».
- Presenta la terapia como un espacio suyo
- Un lugar para hablar con alguien que no es de la familia y que no lo va a juzgar.
- Explica la confidencialidad
- Lo que hable es privado. A los padres solo se les informa lo necesario sobre su salud y su seguridad.
- Cuenta cómo es
- Una conversación, no un examen. Puede ser presencial o en línea.
Darle voz en la decisión
Cuando el adolescente participa en la decisión, la resistencia suele bajar. Puedes ofrecerle opciones reales:
- Elegir entre la modalidad presencial o en línea.
- Probar una o dos sesiones y después decidir si sigue.
- Opinar sobre el profesional que lo atenderá.
- Decidir qué parte de lo que habla quiere compartir con la familia.
Qué decir y qué evitar
- Sí
- «Me importa cómo estás y quiero que tengas un lugar donde hablar.»
- Sí
- «Si después de probar no te sirve, lo hablamos.»
- Mejor no
- «Vas a ir porque estás loco» o «es eso o te castigo».
- Mejor no
- Engañarlo sobre a dónde van: rompe la confianza con la familia y con el profesional.
Si aun así no quiere ir
No siempre se logra a la primera. Mientras tanto, puedes empezar tú. La orientación para madres y padres ayuda a entender lo que vive tu hijo o tu hija, a cambiar la forma de acompañar en casa y a encontrar el momento para volver a proponerlo.
A veces, cuando ven que sus padres también piden ayuda, los adolescentes se animan a ir.
Cuándo no se puede esperar
Hay situaciones en las que buscar ayuda no es opcional, aunque tu hijo o tu hija no quiera:
- Habla de hacerse daño o de quitarse la vida, o se ha lastimado.
- Consume alcohol u otras sustancias y se pone en riesgo.
- Hay violencia, abuso o una situación que pone en peligro su seguridad.
- Deja de comer o tiene señales de un trastorno de la conducta alimentaria.
Revisión y fuentes
Guía escrita por el equipo de Terapia Biester y revisada por Claudia Fájer Cardona. Última actualización: . No sustituye una valoración profesional. Cómo elaboramos nuestros contenidos
Fuentes: Society for Adolescent Medicine, Confidential Health Care for Adolescents (Journal of Adolescent Health, 2004); Organización Mundial de la Salud, La salud mental de los adolescentes (nota descriptiva, 2025).
Un espacio propio puede empezar con una invitación.